¿Cuantas veces habremos oído la frase ¨uno mas en la familia¨? Si cuando un perro llega a casa es lo que solemos decir, pero no debemos olvidar que un perro no es igual que una persona, cuando los tratemos como a personitas.
La relación que se establece desde la llegada del animal con cada uno de los miembros de la familia depende en gran medida del tiempo que se le dedique y de como.
No será igual la relación de un perro con un niño que la relación del perro con los padres. Por esta razón cada uno de los miembros de una familia debe responsabilizarse del perro dependiendo de las edades. Por ejemplo a un niño pequeño no podemos encargarle todo el trabajo, ya que según su edad le corresponde jugar con él, mientras que los mayores serán los que se encarguen del paseo y otras obligaciones.
Los padres deben estar presentes siempre a la hora de que un niño le de ordenes al perro y a su vez enseñarle como debe de ocuparse del perro, en que momentos se puede jugar y en cuales se les debe de reñir.
Para que un perro se convierta en nuestro mejor amigo debemos enseñarle cuando es la hora del paseo, cuando es la hora de jugar, cuando es la hora de comer, etc. De esta manera conseguiremos una mayor complicidad en la relación con nuestro perro. Y es muy importante que si hay niños en casa, estos también aprendan a darle las nomas a los perros porque se esta manera el perro respetará tanto a los adultos como a los niños.
Gracias a la colaboración de toda la familia en el cumplimiento de las normas se consigue poner a un perro en el lugar que le corresponde dentro de la misma familia.



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