
Los cachorros de cualquier especie animal, ya sean perros, gatos, hurones, etc; parecen estar genéticamente determinados para morder, mordisquean las manos, la ropa. Esto es debido a que es su forma de jugar, es divertido y además les hace captar la atención de su dueño.
A muchos cachorros les gusta más aún cuando intentamos pelear con ellos para que se quiten de encima. Podemos pensar que los estamos regañando, pero en realidad no es así.
Cuando dos cachorros juegan, les encanta morderse, pelarse, y hacer el bruto, pero cuando uno de ellos aprieta demasiado el otro gime y deja de jugar.
El gemido es la señal time out (¡se acabo!). De esta manera es como se les enseña a inhibir la fuerza de sus mordiscos. Por eso hay que enseñarles a los cachorros a tener la boca blanda.
La mejor técnica para evitar fuertes mordiscos es retirarle su juguete, ósea nosotros.



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