
El time out es lo que en psicología se llama castigo negativo para disminuir la frecuencia de comportamiento. Esto es uno de los castigos más humanos y amables que se pueden aplicar a los perros, si se hace con cuidado y conscientes.
Debemos situarnos en un lugar en el que se le pueda dejar sin problemas o donde podamos salir rápidamente. Comenzamos a jugar con él y en cuando los mordiscos sean fuertes, hay que gemir dramáticamente ¡ay!, ¡no!, y retirarse de su presencia, bien recluyéndolo en una zona acotada durante 10 o 20 minutos. Después de ese tiempo reanudamos el juego.
El tiempo no puede ser muy excesivo. Un tiempo demasiado largo pede ser muy estresante y puede provocar un comportamiento indeseado. Tampoco pueden ser muy repetidos, ya que pueden perder su efectividad, ya que nuestra mascota puede encontrarse en un estado continuo de castigo.
Treinta segundo suele ser más que suficientes. No debemos darle la espalda ni empujarlo, sólo salimos de la habitación y cerramos la puerta.
Es muy importante no pegar nunca al cachorro, por jemplo, los perros suelen aprender por asociación, si asocian la mano al dolor, aprenderán a tener miedo. El miedo puede provocar agresividad y la consecuencia que los mordiscos sean más fuertes.
Lo importante es que el cachorro aprenda que hay una consecuencia inmediata de morder fuerte: es quedarse sólo y sin compañero de juegos.



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