Las tortugas y el resto de los reptiles nos suelen trasmitir una sensación de robustez, es más incluso parecen que son indestructibles. Pero esto no es así, son más sensibles de lo que parecen y sufren cuando no se les cuida delicadamente.
Los niños suelen trata a estos animales con poca delicadeza y por desgracia estos animales no tienen voz para decirnos que tienen miedo ni dolor. Tampoco adoptan posturas de amenaza que nos puedan advertir como por ejemplo hacen los peros u otros animales. Muchas personas no entienden que cuando una tortuga se mete y se esconde en su caparazón, lo que está diciendo es ¨déjame en paz¨.
Antes de comprar uno de estos animalitos hay que saber cuales son las condiciones que necesitan e incluso debemos preguntarle a un especialista.
Ya sabéis entonces que estos animales no son tan robustos como aparentan.



Posted in
Tags: