
Los gatos son unos carnívoros estrictos, pero no por ello hay que darle de comer sólo carne, si no que también necesita otros alimentos aunque en menor cantidad.
La alimentación natural del gato se basa en la caza (aves, pequeños roedores, reptiles, ranas, peces, insectos, etc.) de la que no sólo consume la carne y los tejidos óseos de la presa, sino que también ingiere lo que le quede al animal en el aparato digestivo, que en muchas ocasiones de origen vegetal.
Existen varias diferencias entre en la alimentación felina y la canina. Los gatos necesitan un nivel de proteínas más elevado, que los perros y también requieren cantidades relativamente altas de una sustancia esencial llamada taurina.
A diferencia de la carne, la leche y el pescado que contienen elevadas concentraciones de taurina, este aminoácido es inexistente en el Reino Vegetal. Así que aunque el gato puede aprovechar los productos de origen vegetal, no los podrá digerir para obtener taurina, una de las razones por las que es imprescindible que su dieta contenga tejidos de origen animal.
La taurina se trata de un compuesto blanco, cristalino e insípido, que aún siendo un aminoácido, no forma parte de las proteínas como hacen normalmente los aminoácidos. Las células que forman algunos tejidos excitables como el cerebro, retina, músculo cardíaco, plaquetas y glóbulos blancos son especialmente ricas en taurina, y también especialmente sensibles a su carencia.
En las tiendas especiales para animales podemos encontrar muchas variedades de piensos o de latas para nuestros gatos. Acordaros siempre de consultar con el veterinario a la hora de comprar el pienso que vuestro gato necesite y no darle otro que resulte inadecuado.



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